Muñecas. Un museo de fantasía

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Fuente: El Deber – Extra

En La Paz acaba de inaugurarse un peculiar museo que reúne toda una vida de pasión. Visitarlo es disfrutar un poco de ser niño otra vez

Texto y Fotos: Mónica Oblitas/Revista ¡OH!

Elsa Paredes tenía ocho años cuando su madre le dio dos regalos que abrieron su mundo de fantasía. Eran dos muñecas, de distinto origen, una hecha artesanalmente con alambre forrado, vestida de forma andina. La otra era europea, más elaborada, con un vestido tradicional. Desde ahí se desarrolló una historia entre la niña y las muñecas que dura casi 85 años y que ha involucrado a mucha gente para seguir alimentando el sueño que ese día, cuando recibió sus primeras muñecas, ha vivido Elsa.
Durante estos años, Elsa ha reunido una colección de más de 800 muñecas vestidas con trajes típicos de Bolivia y el mundo, que ahora se exhiben en el primer museo de muñecas de Bolivia.
Casada con Fernando Salazar,  quien trabajaba en las Naciones Unidas, Elsa viajó por muchos países del mundo y de cada uno trajo una muñeca. Además aprovechó cada viaje de algún amigo o familiar para pedirle como especial encargo, una muñeca.
Ahora muchas de esas muñecas están reunidas en tres salas de la que es la casa de Elsa Paredes de Salazar, en el tradicional barrio paceño de Sopocachi, donde su hija Rosario, con la ayuda de sus cuatro hermanos, 18 nietos y hasta los 14 bisnietos, han refaccionado las salas de la parte posterior para crear el museo.
“Nos ha quedado un poco apretado y falta incluir algunas muñecas, pero las más bellas están acá, representando a los cinco continentes”, explica Rosario, que se hace cargo los viernes de abrir el museo a los visitantes. “Sólo puedo hacerlo ese día, por mi trabajo, en realidad esto es cumplir el sueño de mi madre de compartir con la gente su tesoro, en ningún momento lucramos con ello, incluso te digo que todavía no sé cuánto cobrar por entrada.”

Un legado de detalles
Hay que tener tiempo para ir al museo, ver con detalle cada una de las características de las vestimentas y entender por qué el legado de Elsa Paredes va más allá de una colección, sino que se adentra en la conexión que existe entre la cultura y la ropa tradicional, que revela mucho más que una moda.
Cada una de las muñecas coleccionadas tiene una historia especial, las muñecas palestinas por ejemplo, hechas a mano, fueron rescatadas de un campamento palestino, está la figura impresionante de un sabio de Irán hecho y moldeado en parafina con incrustaciones de pelo natural, y llaman la atención dos bellísimas muñecas que representan la corte rusa en sus dos versiones, de verano y de invierno.
Las figuras de Mongolia están hechas de cera, con trajes a mano. Las muñecas japonesas están vestidas con kimonos de seda, e incluso la guardia del Vaticano y la de la Reina Isabel de Inglaterra están incluidas en el grupo con sus uniformes de gala.
Las salas se han dividido entre las muñecas procedentes de países asiáticos y africanos, en otra sala están las de Europa y países centro y suramericanos, con sus distintos colores, texturas y significados.
En esta parte las negras fumadoras de habanos de Cuba, por ejemplo, son dignas de admiración, y también la imagen del comandante Marcos, representando a Chiapas, México.

A Bolivia, con amor
La sala de Bolivia es la más completa, y muchas de esas muñecas han sido confeccionadas por la propia Elsa. Ella tomó cursos de artesanía y elaboró algunas de las muñecas y su ropa, en diferentes materiales como lana, papel maché, etc.
“Hemos hecho una fuerza común entre toda la familia para ayudarla con su colección que al final se ha convertido en algo familiar”, explica Rosario.
El tema más complicado para el funcionamiento del museo es el financiamiento, porque no se recibe ninguna ayuda ni de la Municipalidad ni del Viceministerio de Cultura, aunque éste colaboró en la catalogación de una parte de la colección.
En 2010, en la Gran Noche de Museos, que organiza la Alcaldía de La Paz, se inauguró el museo Elsa Paredes de Salazar, y decenas de personas admiraron la colección de muñecas más grande de Bolivia.
“Nos ha tomado cinco años hacer el museo, desde convencer a mi mamá para que se desprenda de sus muñecas, lo que al final hizo con gusto porque entendió que servirían para una tarea educativa, sobre todo para los niños y jóvenes”, explica.
El museo todavía no se ha inaugurado con bombos y platillos, como quieren sus familiares, porque esperan que Elsa pueda asistir a la fiesta, y en este momento está delicada de salud. A pesar de esto, el museo ya está funcionando.

Cultura y vestidos
La conservación de la identidad se da mediante las expresiones culturales, y entre ellas está la vestimenta. Los pueblos indígenas, sobre todo, han sabido preservar su identidad, su cultura y su lengua, a pesar de las presiones de colonialismos y demás, y eso se refleja en la vestimenta.
Por ello es que Elsa Paredes costuró ella misma muchos de los vestidos tradicionales que se exhiben en la sala de Bolivia, donde están representados todos los trajes típicos y de fiesta del país, cada uno con su significado.
Cada muñeca es un cuadro diferente de las culturas reunidas en este museo.
Hay trajes de ceremonia, matrimoniales, de luto, de batalla… Lo mismo sucede en otras naciones, como los países africanos por ejemplo, cuyos trajes hechos a cuentas, tienen motivos diferentes de acuerdo a cómo hayan sido hechos, indican la tribu, el estado civil, el oficio, etc.

Cuentas parecidas en sus trajes, también con diferentes significados, las tienen las tribus del norte de América y de Canadá. Recorriendo poco a poco, detalle por detalle, se puede vislumbrar algunas conexiones entre las culturas del mundo, que a simple vista podrán pasar desapercibidas, pero acá se tejen en una colección que empezó una niña traviesa y muy perseverante.

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One Response

  1. Josefina dice:

    Felicidades. Yo soy de México y me he interesado también por el fascinante mundo de las muñecas, aquí en México yo no se de ningún museo especifico de muñecas, aunque creo que en el norte del paiz se ha inaugurado algo, y el museo de arte popular en el Distrito Federal tambien tiene algo. Pero es incipiente. De nuevo muchas felicidades.

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